Leer atentamente el siguiente fragmento —extraído de una carta del periodista Agustí Calvet, Gaziel, datada en París el 5 de diciembre de 1938 y dirigida a un amigo residente en la España nacional— y, una vez leído, aplicarlo a la situación presente y sacar, sin apriorismo alguno, las oportunas lecciones —o, al menos, intentarlo—:

“Nosotros, los cincuentones de hoy, teníamos del mundo un concepto totalmente equivocado, fruto de la época excepcionalmente favorable en que nos tocó por fortuna nacer y vivir largos años. Formados en medio de un remanso o rellano delicioso, que fue el periodo comprendido entre la guerra franco-prusiana de 1870 y la guerra mundial de 1914 (periodo de bienestar extraordinario, que para España se prolongó, en virtud de su alejamiento de Europa, hasta 1923), sacamos del mundo la falsa impresión de que era una especie de paraíso gratuito. Por eso ahora, al verlo y sufrirlo tal como es, tal como ha sido y probablemente será siempre, a muchos de nosotros nos hace el efecto, falso también, de que nos han estafado algo. Y por eso no hacemos más que mirar atrás y tendemos a retroceder a lo de antes. Hay que curarse, de una vez para siempre, de esa tendencia malsana. No sólo no nos han estafado nada, sino que en realidad nos dieron mucho más de lo normal: como fuimos unos privilegiados, al quitarnos ahora el privilegio y encontrarnos con que nos dan lo que al común de los mortales se ha dado siempre, en todas partes y en todos los tiempos, nos parece que nos defraudan. Es un error. Y en cuanto a lo de antes, hemos de recordarlo como se recuerda un paraíso perdido: no desesperados de vernos privados de él para siempre jamás, sino reconocidos de haberlo podido gozar al menos largo tiempo. Yo, al menos, lo veo y lo creo sinceramente así”.

(FronteraD)

¿Qué hacer?

    25 de mayo de 2012