ABC, 12 de mayo de 2012.
Decía ayer María Jesús Cañizares en estas mismas páginas que el Partido Popular de Cataluña —o Partido Popular Català, tras el reciente cambio de marca, que incluye, junto al adjetivo, una banderita cuadribarrada— se halla en una encrucijada: seguir dando su apoyo al nacionalismo gobernante pese a su progresivo radicalismo o romper con él e instalarse en la más estricta oposición. Cierto, la encrucijada existe. Y no es cosa de ayer. Hasta puede que se esté dando desde el inicio de la legislatura autonómica, a juzgar por la constante alternancia de profesiones de generosidad y responsabilidad con amenazas y amagos de divorcio. Pero, como bien dice asimismo Cañizares, la ruptura, para el PP, tiene un precio. Se llama, por ejemplo, Diputación de Barcelona, Corporación Catalana de Medios Audiovisuales y Ayuntamiento de Badalona. Esto es, presencia institucional. Esto es, cargos y sueldos. Y ahí duele. Sobre todo para un partido que llevaba décadas reclamando un lugar al sol catalán y que ahora, con esos cuatro rayos que le alumbran y caldean, debe de estar tocando el cielo. Nada que ver, en este sentido, con el PP del País Vasco. En su caso no ha habido ni siquiera amagos; sólo generosidad y ejercicio de la responsabilidad. Es verdad que el objetivo era distinto, completamente distinto: lo que va de permitir que en una Comunidad donde siempre ha gobernado el nacionalismo este deje de gobernar, a permitir que en otra Comunidad donde también ha gobernado siempre continúe haciéndolo. Pero yo no sé qué hubiera pasado en el País Vasco si el PP hubiera alcanzado allí acuerdos semejantes con el ejecutivo socialista a los alcanzados aquí por los populares catalanes con el nacionalista. Lo más probable es que la ruptura, como mínimo, se hubiera dilatado un tiempo. Y es que, cuando un presunto socio te trata con el mayor de los desprecios —y en eso no hay diferencia entre el Gobierno vasco y el catalán—, lo mejor es tener las manos libres.
ABC, 12 de mayo de 2012.
ABC, 12 de mayo de 2012.
La encrucijada popular
12 de mayo de 2012
Han tenido que pasar más de veinte años para que un maestro en ejercicio —y, cuando digo un maestro, estoy diciendo también una maestra— decida romper las cadenas de la reforma educativa. Y ha tenido que ser en Andorra. Pero, en fin, bienvenido sea el héroe. O la heroína. Natividad Sánchez Servat, se llama. Esa maestra de P4, que presta sus servicios en la Escuela Española de Escaldes-Engordany, acaba de recibir un informe netamente desfavorable de la Comisión de evaluación del personal docente de la Consejería de Educación de la Embajada Española en Andorra, lo que significa, según la jerga al uso, que no habrá «prórroga en la adscripción al puesto que ocupa». En síntesis, que Natividad Sánchez, tutora de once niños desde hace dos años, no podrá concluir, muy a su pesar, el ciclo de infantil —y eso que incluso los padres de los churumbeles están recogiendo firmas para que siga un curso más—. En el informe, fechado el pasado 19 de abril, figuran una serie de incumplimientos en los que habría incurrido Sánchez. Por ejemplo, el extraviar un lápiz de memoria USB que se entrega a cada docente a principio de curso y que contiene información y documentación del centro. O el alargar en demasía los recreos de los niños. O el descalificar a compañeras de trabajo. Pero acaso el cargo más relevante que se le imputa sea su empecinamiento en usar una metodología y en programar unas actividades tendentes a conseguir unos objetivos «demasiado elevados». Y es que sus educandos, con sólo cuatro años, ya saben leer, empiezan a escribir y son también capaces de restar y sumar. Y hasta poseen sorprendentes nociones musicales. Una de las madres lo ha explicado muy bien: «Los niños piden y ella les da más». Exacto. Justo lo que el sistema educativo nacido en 1990 con la LOGSE y perpetuado en 2006 con la LOE impide de modo terminante. Dar más. Esto es, creer en el esfuerzo, en la superación, en la excelencia. Creer en la libertad, en una palabra.
ABC, 5 de mayo de 2012.
ABC, 5 de mayo de 2012.
[ Porque hoy es sábado ]
La maestra andorrana
5 de mayo de 2012
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